JESUS VOLVERIA A LA CRUZ

Publicado: abril 9, 2010 en Reflexiones

by ANGELA


INDIGNACION es la palabra para definir lo que está sucediendo en esa IGLESIA CATOLICA, esos que se disfrazan  y se erigen en un altar predicando con palabras de amor y actos maliciosos.

Nunca he sido creyente de la iglesia católica, me remonto a la comunión, no la he hecho, siempre me ha parecido todo un montaje absurdo a lo largo de la historia. No hay como transmitir el miedo a las personas para tenerlas bajo control, eso es lo que lleva haciendo la iglesia desde su inicio.

Como es posible que un “señor” llamado “cura”, que es de carne y hueso como yo pueda perdonarme mis “pecados”, pero quien es el para decirme lo que está bien y lo que está mal, la valoración de mis actos la hace mi conciencia.

Valoro a los misioner@s que se ocupan de los mas desfavorecidos, 

Valoro a esos curas que se ocupan de ayudar a sus feligreses en la realidad de su vida cotidiana,

Pero no valoro a todo esa panda de mafiosos que viven en sus casas que llaman iglesias y  en esa ciudad-estado llamada VATICANO.

Quien no se averguenza al entrar en ese estado y comprobar todo la riqueza que hay  en 0,439 km2, que servirían para mejorar la vida de muchos millones de personas, no es lo que predican ayudar al prójimo, pues que empiecen ellos a predicar con el ejemplo.

Pero quien es ese señor con sus mejores galas, y la Mitra Episcopal sobre su cabeza para que nos quede claro que es el, el que tiene el triple poder y que sale  al balcón de las bendiciones ofreciéndonos un Urbi et Orbi. 

Este señor es el que oculta y protege a una serie de “animales” que abusan de niños y adolescentes.

Señores de la iglesia……… pongan fin a esta farsa.

                                                                                                                         ANGELA

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comentarios
  1. Tuska dice:

    Hola Angela:

    Quiero decir ante todo que yo sí soy creyente, católica, y aunque no participo ni “comulgo” con TODO lo que sucede en la Iglesia, sí soy muy consciente de que la institución está corrupta pero no su trasfondo, su mensaje sigue ahí, actual como el primer día. ¿Y cuál es ese mensaje? Pues sintetizándolo mucho, y como dijo San Agustín, uno de los Doctores de la Iglesia: “AMA Y HAZ LO QUE QUIERAS”.
    Yo como tú, contemplo entre indignada y dolida lo que ocurre. Y como estoy aún muy vinculada a la Iglesia católica, me permito incluso ser entre ellos la nota discordante y elevar una clamorosa protesta cuando lo creo pertinente. Te transcribo una serie de mails que cruzamos un prestigioso sacerdote y yo a propósito de ese escabroso asunto. Por respeto a su figura, mantendré su nombre y jerarquía en el anonimato. Todo lo que aparece a continuación es literalmente transcrito de los mails que menciono. Espero que te ayude a entender lo que desde la propia institución piensan muchos acerca del tema. No todas las manzanas están podridas en esa cesta… Ahí va…
    Mail 1: El mencionado sacerdote me pasa una copia de una “carta” que otro cura leyó a sus feligreses, como “carta pastoral”, que dice esto:

    En medio, con dolor y con amor

    “En medio” colocaron a la adúltera sus acusadores. “En medio” se quedó la mujer cuando los acusadores, uno a uno, se escabulleron, dejándola sola con Jesús. “En medio” pusieron a la mujer, pero a quien pretendían comprometer y acusar, a quien de verdad querían poner en medio, era a Jesús (Cfr. Jn 8,1-11).
    Hoy, letrados y fariseos han colocado “en medio” al monstruo, al clérigo sorprendido en flagrante delito de pederastia, y no lo han llevado al tribunal competente para juzgarlo conforme a justicia, sino que se lo han llevado a su madre, a la Iglesia, lo han tirado como basura a sus pies, para ponerla “en medio” a ella, para avergonzarla a ella, para comprometerla y condenarla a ella.
    Letrados y fariseos, gente estéril, senos que nunca han conocido la vida ni la ternura, pretenden que una madre condene a su hijo: si no lo condena, no es justa; si lo condena, no es madre.
    Letrados y fariseos, arrogantes, soberbios e hipócritas, insisten en preguntar a la madre: “Tú, ¿qué dices?” Preguntan como si ellos fuesen inocentes del crimen que fingen perseguir. Y se lo pregunta a ella, a la Iglesia que, como supo y como pudo, ha intentado siempre educar en el amor y en la virtud a sus hijos. Se lo preguntan a la madre los mismos que han destruido a su hijo: los profetas de la revolución sexual, los que instigan a los niños a masturbarse, los mercaderes de pornografía, los expertos del turismo sexual, los que consideran la prostitución un trabajo y la castidad una aberración.
    Hoy la Iglesia, como ayer Jesús, encara a los acusadores con la realidad de sus propias vidas: “El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra”.
    Hoy como ayer, la Iglesia como Jesús, habrá de inclinarse para cargar con el peso de sus hijos, con la culpa de sus hijos, con la muerte de sus hijos. Cuando se incorpore, allí, “en medio”, estarán solos ella y sus hijos, con un dolor sin palabras y un amor sin medida.

    ————————————————————————
    Sin comentarios… baste decir que obviamente me hirvió la sangre en las venas y me dispuse a responderle a “mi amigo sacerdote” sobre lo impropio de las ideas del cura que había redactado la cartita de marras:

    “FULANITO”, permíteme que haga una pequeña reflexión a ese escrito…

    En mi niñez fui una cría muy traste, y si cometía alguna travesura, destrozo o desobediencia (ej: me gustaba ir a robar fruta a la huerta del vecino como a todos los niños del rural, casi se consideraba un “acto social” entrar a hurtadillas en los huertos ajenos a mordisquear una manzana o una pera, aunque en casa estuviera el frutero a rebosar) y era pillada in fraganti, no era mi captor el que me castigaba sino que me cogía del brazo y me llevaba ante mi madre. Y era mi madre la que públicamente, ante el vecino agraviado, me reprobaba y castigaba convenientemente. Primero porque era la fórmula de hacerme pasar por una vergüenza tan enorme que jamás volvería a querer encontrarme en una situación semejante. Y segundo porque era la mejor manera de que mi madre le demostrase al vecino su NO-CONNIVENCIA con mi falta. No había tibiezas, ni justificaciones. Martita se portó mal, Martita va a pedir perdón, se va a quedar castigada y no va a salir de casa. Porque cuando un hijo comete una falta, también su madre es responsable en cierto modo. Y el amor de una madre es incondicional, pero no es ciego. O no debe serlo. La Santa Madre Iglesia debe condenar y censurar con dureza y sin ningún tipo de doblez esos comportamientos, que lo único que hacen es contaminarla y vulnerarla. Y a los sacerdotes que se manchen las manos con tamaña infamia, deberían penalizarlos con la máxima disciplina. Excomunión. Porque ya lo dijo Nuestro Señor: Ay de aquel que escandalizara a uno de estos pequeñuelos, más le valdría atarse una piedra de molino al cuello y echarse al fondo del mar (Mt. 18,6). Y si Cristo se anduvo sin contemplaciones en su discurso, la SMI tampoco debiera hacerlo. Es mi humilde opinión.
    —————————————————————————
    Aquí va su respuesta, recibida al día siguiente:

    Agradezco y comparto muy sinceramente tu más que sensata reflexión.

    He tenido que contemplar este problema desde mi perspectiva vital de cristiano viejo, dentro de un año octogenario con la ayuda de Dios, y como este medio no puede ser coloquial solo puedo hacerte algunas consideraciones personales.
    Creo, y sostiene mi esperanza, el Amor de Dios Padre a la humanidad.
    Creo que el mundo, obra de sus manos, no lo dejó perfectamente acabado para hacernos partícipes de la obra de la creación.
    Creo que mandó a su Hijo para salvarnos de las desviaciones del camino de Dios Padre.
    Creo que por el mismo motivo nos dejó su Iglesia, de institución divina como lo prueba el que no se la han cargado ni los curas, en acertada expresión de un familiar sacerdote.
    A los puestos de responsabilidad de la misma (empezando por el Papa y hasta el último clérigo o religioso) debieran optar y estar los mejores de sus pecadores hijos, pues todos los somos.
    Sin embargo, a la Santa Madre Iglesia le toca arar con los bueyes que tiene.
    Estamos viviendo no solo movimientos telúricos, la humanidad entera está en convulsión, ha rechazado las normas cristianas de vida y relación, hemos llegado a una sociedad estéril que ha rechazado los principios morales como norma de vida, se encuentra realmente perdida y se revuelve contra los responsables de la Iglesia disparando contra la Santa Madre por elevación.
    De momento, por no cansarte, coloquialmente sería distinto el intercambio de reflexiones, solo me queda pedir a Dios que ilumine y de fuerzas a los que ostentan cargos de responsabilidad en la transmisión de la Palabra.
    Afectuosamente: “FULANITO”

    ———————————————————————-
    Espero que quienes leais esto sepáis comprender el mensaje entre líneas que este amigo sacerdote me ha dejado.

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  2. juankmu dice:

    Ps es muy cierto lo que dices, aunque no comparto el titulo porque sataniza a la creencia, cuando en realidad se debe satanizar a los tramitadores de la misma (lease, sacerdotes)

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  3. Gladis E.Rodriguez Dewald dice:

    Me gustó la nota y estoy de acuerdo con el título. A los únicos curas que respeto son aquellos que están cerca de la gente que de verdad los necesita pero ayudando en serio sin sermones. Muchos en Argentina murieron asesinados a saber
    PADRE CARLOS MUGICA, Sacerdote, militante social, peronista, hombre comprometido con los pobres hasta el punto de renunciar a todo para compartir junto a los marginados su lucha por la dignidad. Nació el 7 de octubre de 1930. Con la Iglesia, salvo con sus compañeros tercermundistas, tuvo una relación tensa aunque de mutuo respeto. El entonces cardenal Juan Carlos Aramburu, arzobispo de Buenos Aires, muchas veces intentó hacerlo desistir de sus posiciones. Nunca lo logró, pero tampoco fue sancionado por ese motivo, entre otras cosas porque su imagen pública lo mantenía a resguardo.
    Quienes conocieron a Mugica hablan de un hombre de fuerte personalidad. En otro testimonio que recoge De Biase en su libro, Alejandro Mayol se refiere a la personalidad de Mugica. “Le llamábamos La Bestia –dice– porque todo lo hacía muy intensamente: cuando rezaba, rezaba a lo bestia, cuando estudiaba, estudiaba a lo bestia (si le prestabas un libro te lo devolvía destrozado, irreconocible). Incluso, era notablemente intenso hasta para las actividades más cotidianas como comer o dormir.”
    El asesinato de Mugica, adjudicado a la Triple A, ocurrió en la tarde del 11 de mayo de 1974, en las puertas de la iglesia de San Francisco Solano, en Villa Luro, donde acaba de celebrar misa como lo hacía cada día. Lo acribillaron con una ametralladora. Enfrentado políticamente con Montoneros y con la derecha peronista, la muerte de Mugica fue un asesinato con claros fines políticos. Poco tiempo antes y frente a las amenazas que recibía pronunció una de sus frases más recordadas: “Nada ni nadie me impedirá servir a Jesucristo y a su Iglesia luchando junto a los pobres por su liberación. Si el Señor me concede el privilegio, que no merezco, de perder la vida en esta empresa, estoy a su disposición”.
    Obispo de la Iglesia Católica (La Rioja), ENRIQUE ANGEL ANGELELLI nació el 17 de junio de 1923. Ofrendó su vida al servicio de los más humildes, su lema “Con un oído puesto en el Evangelio y otro en el pueblo”, concitó el odio de las clases conservadoras que lo tildaron de “comunista”. El 4 de agosto de 1976, a principios de la dictadura militar, fue asesinado, fraguándose el atentado en un accidente
    LOS SACERDOTES DE LA COMUNIDAD PALOTINA de San Patricio (Padres Palotinos) Alfredo Leaden, Pedro Duffau y Alfredo Kelly y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti. Los religiosos fueron muertos a tiros en la Parroquia de San Patricio del barrio de Belgrano el 4 de julio de 1976,
    El Padre Alfredo Leaden, de 57 años, era delegado de la Congregación de los Palotinos Irlandeses; el Padre Pedro Duffau, de 65 años, era profesor; el Padre Alfredo Kelly, de 40 años, era director del Seminario de Cataquesis en Belgrano y profesor en el Colegio de las Esclavas del Santísimo Sacramento; Salvador Barbeito, de 24 años, era seminarista, profesor de filosofía, psicología y catequista además de rector del Colegio San Marón; Emilio Barletti, de 25 años, era seminarista y profesor.
    Tanto amigos como feligreses de los religiosos asesinados coincidieron en que éstos habían predicado siempre la paz y condenaban la violencia.
    CARLOS PONCE DE LEÓN, obispo de San Nicolás durante la última dictadura, murió el 11 de julio de 1977 en un misterioso accidente automovilístico en proximidades de la ciudad de Ramallo. Su muerte ocurrió cuando viajaba, junto a su hijo adoptivo, desde San Nicolás a Buenos Aires para presentar unos papeles en sus gestiones pidiendo por ciudadanos desaparecidos en su área y reportando la represión ilegal que tenía lugar en el norte de la provincia de Buenos Aires y el sur de Santa Fe. “No he venido a ser servido sino a servir”

    Esto es resumido en esta pagina hay info imperdible http://www.elortiba.org/angelelli.html
    Sobre todo esto

    Bueno se hizo bastante largo pero me parece que esta info vale la pena. saludos

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  4. Angela dice:

    A mi me inculcaron en el colegio de pequeña ese royo de la iglesia, a medida que fui creciendo me di cuenta que era una falsa todo lo que alli se mueve,ademas a mi que no me digan que no son los que viven mejor, y tambien los que menos dan para ayudar a los mas necesitados, ellos solo predican lo que les interesa, solo saben pedir, y dar poco, y ahora con lo que está pasando con lo de los pedofilos, vamos eso a mi me han rematado, que con los niños no se juega malditos sean, si quieren sexo que vayan a un prostibulo, y se desahoguen, y si no que dimitan de sus cargos y se vayan a trabajar, que solo les gusta vivir a lo grande y a costa de los demas, ahí queda eso…

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