Posts etiquetados ‘regalos’

by VanityVam

zapatos

Siempre me he considerado muy agradecida con todos los regalos que me han hecho. Te puede gustar mas o menos, pero siempre los he recibido con una gran sonrisa y un gracias.

Pero siempre hay una primera vez para todo y ya me he desvirgado,no en ser desagradecida, eso nunca, pero pienso que por confianza o por no se que cosa se me ocurrió decir: “La verdad es que podríamos cambiarlos por otros”, todo esto utilizando voz de duda, mirada cayendo al suelo, palmas de las manos mirando al cielo, es decir, montando el teatrillo lastimoso.

Y es que antes de nada quiero aclarar una cosa, es que no hablo de cambiar un jarrón, una batidora……nooooo, hablo de zapatos, palabras mayores.

A todo esto, en el momento de teatrillo lastimoso me encontraba frente al espejo haciendo movimientos con los pies, de frente, de lado y lo único que podía ver eran mis pies enfundados en unos zapatos y la imagen de la novia de Sheldom Cooper, los fans de Big Bang saben de que hablo, a los demás os recomiendo buscarla en google y sabréis cual era la imagen que veía reflejada en el espejo.

Ahora vamos con el regalador. Tras mi ingenua insinuación de cambio: “Pues vete a cambiarlos”. Si no continuara con la historia diríais: “Bien, es coherente”. Pero como soy así de maléfica voy a continuar la historia. Para cambiarlos tendría que hacer 145 km ida y 145 km vuelta. Mi respuesta: “No sería mejor que me los cambiaras tu, seguro que tienen página web o facebook”, lógicamente yo ya había visto en el face de la zapatería unos que me gustaban. Respuesta: “No, seguro que después te los traigo y no te van a gustar, además hemos pasado por mil zapaterías y siempre decías que te gustaban, además ayer cuando te los di, dijiste que te gustaban”, aquí añado que cuando me los regaló tenía en mi cerebro dos Cosmopolitan y 1/2 botella de Moet Chadon, así que me podrían poner los zapatos de Mickey Mouse y vería los de Cenicienta.

moet

Y no llego a entender como pude darle a entender que me podían gustar unos zapatos así. Yo, la reina de los zapatos, que me voy a comprar un pantalón y vuelvo sin el pantalón y con tres pares de zapatos a casa. A lo mejor estoy perdiendo facultades, quien sabe.

En ese momento hubiera querido tener un rayo láser y poder fulminar los zapatos con la mirada. Lo intenté pero por mas que los miraba con una concentración al 1.000%, seguían allí en la caja.

Así que opté por cerrar la caja y hacer una anotación “Abrir dentro de 25 años”.

caja

                                                                                                                                                                       ANGELA

by VanityVam

En una de esas revistas de moda que me compro todos los meses no solo por los reportajes que me puedan interesar, también por esos múltiples regalitos. Esos que vienen embalados con un cartón junto a la publicación y que tienes que recibirlos con los brazos abiertos.

Esos regalitos que cuando los ves dices: ¡Que neceser mas mono!……. y que tarde o temprano acabas tirándolo sin ni siquiera haberlo utilizado una mísera vez.

Por ejemplo, este mes venía una laca de uñas de color azul……………. pero si yo nunca me pinto las uñas de color!!!!, pero así a todo compro la encartonada pudiendo llevarme la edición mini mas baratita.

Me he dado cuenta que “mola” la parafernalia de: “Me puedes quitar el cartón”?. Y la dependienta muy habilidosa, cual cirujana, con su destreza en el uso del cutter te va dando la revista, la edición especial de belleza y…………. el “regalito”. Así que te vas para tu casa diciendo: “Mira que buena compra he hecho, me cobran una revista y todo lo que me llevo”

Tengo una colección de Vogue, la única revista que atesoro, que espero que cuando mi hijo sea mayor pueda venderlas como artículo de coleccionista.

En muchas ocasiones me planteo tirarlas a la basura ya que las tengo apiladas en mi mesilla de noche, eso sí colocadas en plan “desing”, en montones de a tres en el pasillo, tienen su lugar en la mesa del salón, el revistero de diseño tiene las juntas a punto de estallar y te puedes encontrar alguna en los dos cuartos de baño. Es decir, la decoración de mi casa es Vogue.

Las veo y me digo: “Tengo que revisarlas y la portada que no me guste, va directamente al polvo…” y ese día nunca llega y pienso que nunca llegará.

Me he dado cuenta que yo venía a contar una historia que había leído en una de estas revistas y aún no he empezado así que lo dejaré para otro post.

ANGELA